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January 31, 2018

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Hace algún tiempo fui al Teatro Pablo de Villavicencio ubicado en mi ciudad natal Culiacán, Sinaloa donde se presentó la OFUNAM (Orquesta filarmónica de la UNAM) asistí con unos amigos y me sorprendió ver tanta gente reunida en un evento cultural.

Entré al teatro y me dispuse a disfrutar de la delicia musical de esa noche... 

De un momento a otro las luces comenzaron a apagarse; el director entro y los integrantes de la orquesta se pusieron de pie. El público empezó a aplaudir. Cuando los aplausos terminaron el director comenzó a mover sus manos en ademán de guía y los violines, violonchelos, trombones y trompetas empezaron a sonar. 

 

Yo escuchaba y observaba, observaba y escuchaba cada una de las notas musicales y como los músicos movían sus manos; el director los guiaba no todos los instrumentos tocaban al mismo tiempo y eso hacía que la pieza musical tuviera armonía. En la parte de atrás estaban los tambores esperando el momento exacto para emitir la nota que complementaría la sonata. Así, cada miembro del equipo tocaba su instrumento en el momento exacto para en conjunto construir una hermosa melodía. 

 

Mientras observaba esto, empecé a pensar en cómo funciona la orquesta y su similitud con una empresa, cualquiera que sea el giro. 

En la orquesta existe un director y es quien guía los tiempos, las notas y la canción que se tocará. En la empresa existe un director que establece retos, objetivos y metas.

En la orquesta existen violines, flautas, violonchelos, arpas, trombones.

En la empresa existe personal de operaciones, de ventas, de administración y de staff.

En la orquesta cada persona tiene definido su rol, y las notas que se tocarán dependiendo de la melodía con la finalidad de deleitar al público.

En una empresa, todos “deberían” tener definido cuál es su puesto así como los procesos que ejecutarán con la finalidad de ofrecerle el mejor servicio al Cliente.

 

Otra cosa que observé y me llamó mucho la atención como cada una de las personas que participan en la orquesta disfrutan el hacer su trabajo, en ningún momento vi a alguno con mala cara o con frustración y a eso sólo se le llama de una manera, VOCACIÓN, vocación para el trabajo que estás desempeñando.

Recordemos que la raíz etimológica de Vocación proviene del latín vocare que significa llamado o acción de llamar, mismo que se entiende como llamado hacia un determinado fin o destino. De manera personal me gusta la definición de Cueli: La vocación es el llamado a cumplir una necesidad pero no es el cumplimiento; el cumplimiento es la profesión. La vocación es un impulso, una urgencia, una necesidad insatisfecha; la satisfacción de esa necesidad es la profesión. Si el hombre se satisface adecuadamente, obtendrá relajamiento de tensiones, tranquilidad, paz (Cueli, Op.cit).   

Y está es una parte importantísima que a veces como directores o gerentes de recursos humanos se nos olvida, en ocasiones estamos demasiado concentrados en que necesitamos cierto personal que, cuando llega un candidato que muestra mucho interés lo contratamos de golpe por el hecho de que necesitamos cubrir alguna vacante, pero al igual que en la orquesta, debemos encontrar gente que tenga vocación para desempeñar el puesto que le estamos encomendando. 

 

Al final encontrar a la persona correcta para un puesto, es decir, la persona que tenga las habilidades necesarias, las actitudes y aptitudes requeridas y sobre todo la vocación para las actividades que va realizar va impactar principalmente en la satisfacción del Cliente y en el Clima Laboral. 

 

Por eso la próxima vez que vayas a contratar a alguien pregúntate y pregúntale, ¿Tienes la vocación para este trabajo? 

Y tener vocación para un trabajo o un empleo, es ir más allá de lo que se nos pide o se nos exige, es aquella persona que aunque se desempeña lo mejor que puede aunque no tenga el mejor salario del mundo y lo hace porque sabe que con cada ensayo se vuelve mejor en lo que hace. Es aquella persona que se levanta a las 3 de la mañana con una idea que puede mejorar el rumbo de la organización y que no se duerme hasta que la desarrolla.

 

La persona con vocación es aquella persona que no se desanima porque una vez lo intentó y fracasó, o porque ya es la quinta vez y todavía no domina cierta tarea, sino que es la persona que sabe que aunque en este momento no le salga bien lo sigue intentando y cada vez mejora más. Es aquella que pregunta e investiga por su cuenta, que no tienes que estarle diciendo que hacer y cómo hacerlo, sino que tiene proactividad, que siempre te sorprenden sus ideas. 

 

Una persona con vocación es la persona que hará la diferencia en tu empresa, porque con su actitud y su entusiasmo podrá contagiar a todos los demás y atraerá a más gente apasionada por hacer las cosas y que los cambios se den. 

 

Así que, te invito a reflexionar, ¿Cuánta gente de tu equipo laboral tiene vocación?... 

 

 

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